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Home Ciclismo femenino Joane Somarriba

Joane Somarriba

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Joane Somarriba es una ciclista vizcaina, ganadora de tres ediciones del Tour de Francia (2000, 2001 y 2003), dos del Giro de Italia (1999 y 2000) y del Campeonato del Mundo contrarreloj. Nacida en la ciudad vizcaína de Gernika-Lumo el 11 de agosto de 1972, Joane Somarriba Arrola inició su brillante palmarés cuando, todavía en la categoría júnior, se proclamó vencedora del Campeonato de España dos años consecutivos, en 1987 y 1988.

Su destacada actuación internacional se vinculó desde un principio a sus participaciones en el Giro de Italia, en cuyas ediciones de 1996 y 1998 obtuvo respectivamente el cuarto y el sexto puesto. Pero fue en 1999 cuando logró subir a lo más alto del podio en la gran ronda ciclista italiana y conquistar, asimismo, una de sus etapas contrarreloj.

En 2000 revalidó su triunfo en el Giro y alcanzó su más importante éxito al imponerse en el Tour de Francia. Ese mismo año también venció en la Ronda de Aquitania. En la siguiente temporada obtuvo su segunda victoria final en París, tras haber ganado tres etapas. En 2002, año en que fue galardonada en España con la medalla de oro de la Real Orden del Mérito Deportivo, repitió podio en el Tour, aunque se tuvo que conformar con el tercer puesto, en una edición en la que se impuso El año 2003 vence por tercera ocasión en el Tour de Francia. Pero sus ansias de triunfo no se pararían aquí y en los Campeonatos del Mundo disputados en Hamilton (Canada) lograba la medalla de oro en la prueba contra-reloj. Una avería mecánica le privó de disputar la victoria en la prueba en línea en la cual era la favorita indiscutible.

En 2004 centró su preparación y objetivos tanto en los Juegos Olímpicos disputados en Atenas como en los Campeonatos del Mundo de Ciclismo UCI de Verona (Italia). En la cita olímpica obtuvo dos diplomas olímpicos, finalizando la contrarreloj y la prueba de fondo en carretera en séptima posición. En la prueba contra reloj individual de los Campeonatos del Mundo se tuvo que conformar con la cuarta plaza, siendo séptima mujer en la prueba de fondo en carretera.

Dicen que los triunfos se disfrutan menos si no llegan por la vía del sufrimiento. Este forjó el carácter ganador de Joane Somarriba (Vizcaya, 1972), aquella niña prodigio que, con 11 años y subida en una Torrot verde de sillín alargado, soñaba con ser profesional en el ciclismo. Ese ‘veneno’, el del ciclismo, que le inyectaron en la Sociedad Deportiva Ugeraga y que le animó a aguantar escayolada de cintura para arriba cuando una infección en la columna vertebral estuvo a punto de dejarla postrada en una silla de ruedas con apenas 19 años.

De aquel túnel salió fortalecida la mujer que en los albores del siglo XXI cogería el mando del pelotón mundial. De Miguel Indurain tomó prestado el dorsal 35 para, al igual que este, ganar su primer Tour de Francia. De Fabiana Luperini, aprendió a ganar. Tres triunfos en París y dos en el Giro de Italia, en el camino hacia el maillot arcoíris soñado desde juvenil, el que le llegaría contra el crono en 2003. Un oro, bañado en sufrimiento.

Días antes de partir hacia Hamilton (Canadá), cogió la pájara de su vida. Entrenándose en Navacerrada, salió a hacer 160 km y terminó recorriendo más de 200, tras encontrarse a ilustres del pelotón masculino como Tonkov o Clavero y picarse con ellos. “Cuando llegué al hotel no podía ni subir las escaleras, ni ducharme ni comer. Pensé que me moría”. Ni 72 horas después viajaba en el minibús junto a Dori Ruano, bronce en el Mundial contrarreloj de 2001, camino del circuito de Hamilton.

Aquella autovía no le gustaba. Desmontó el manillar a última hora y corrió con el de Juanjo Cobo, por entonces campeón de España sub’23. Faustino Muñoz, quien ahora pone a punto la bicicleta de Alberto Contador, le puso un plato de 54 dientes. “Yo estaba acostumbrada al de 53 y no sabía si tendría piernas para mover aquel desarrollo”. Faustino acertó y Joane arrasó a sus rivales para convertirse en la primera española en subir a lo más alto del podio en un Campeonato del Mundo. Atrás quedaban los disgustos de 2002, cuando se le escapó el bronce contrarreloj por un suspiro (tres centésimas) y de 2001, cuando una caída en el kilómetro cuatro arruinó su favoritismo.

Sin asistencia para las mujeres

En Hamilton la fiesta no fue completa. Medalla de bronce en la prueba en ruta el año anterior en Zolder (Bélgica), Joane confiaba en poder pelear por la victoria. Pero la desgracia se cebó con ella. Al subir un piñón, se rompió el cable del cambio y se quedó tirada en la carretera. Lloraba de rabia porque las asistencias no llevaban bicicletas de repuesto con los pedales que ella usaba.

La UCI no permitía por entonces que las mujeres utilizaran un vehículo propio. Era la más fuerte de la carrera en ruta. Lo sabían ella y las demás; y por culpa de una reglamentación discriminatoria se quedó sin premio. “Dos años después llegaron las asistencias”, decía. Fue en el ejercicio en el que Joane puso punto y final a su carrera. En aquel 2005, en el Mundial de Madrid, disfrutó del recorrido como nunca. “Sabía que era mi última carrera y fue inolvidable”. No había presión porque días antes había puesto el colofón, a una trayectoria de matrícula, con una plata contrarreloj.