VRGoZo

Urgozo Iturriko Txirrindulari Elkartea

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home Actividades del club Cicloturismo CICLISMO Y SEROTONINA: CONDICIÓN DE FELICIDAD

CICLISMO Y SEROTONINA: CONDICIÓN DE FELICIDAD

En la época del Prozac, el famoso antidepresivo, mucha gente ha oído hablar de la serotonina, que es uno de los 30 neurotransmisores cerebrales. Al parecer, la serotonina de cierta zona del cerebro regula nuestro estado de ánimo, de manera que a la gente deprimida se la medica para que dicha sustancia aumente.

La serotonina es una sustancia química derivada del aminoácido triptófano. Juega un papel esencial en un número de reacciones en el encéfalo y otros órganos. Las concentraciones cerebrales están afectadas por la dieta de una manera muy compleja, dependiendo en la habilidad del triptófano para atravesar la barrera que existe entre el órgano y la sangre.

Generalmente, las dietas ricas en carbohidratos aumentan los niveles del triptófano, acelerando la producción de la serotonina. Asimismo, algunas dietas repletas en proteínas (las que abundan en tirosina, fenilalanina, leucina, isoleucina y valina) compiten con la absorción del triptófano en el cerebro, reduciendo el nivel de la serotonina.

Cambios en los niveles de la serotonina pueden alterar las respuestas afectivas de la siguiente manera: Incrementos de serotonina poseen un efecto calmante, eliminan el estado depresivo, mejoran el insomnio y disminuyen la irritabilidad. Decrementos, se asocian con estados de desvelo y mayor sensibilidad al dolor.

¿Qué hace el ciclismo?

El tema es complejo, pero se sabe con absoluta certeza que el deporte es un buen antidepresivo así como un buen ansiolítico. El mecanismo de acción, aún no del todo claro, podría ser el siguiente: para fabricar la serotonina el cerebro usa el aminoácido más raro de la dieta, es este triptófano. En la sangre hay serotonina, pero la barrera que protege al cerebro no la deja entrar, de manera que el cerebro ha de importar directamente la ‘materia prima’, el triptófano, para fabricar en su interior la serotonina, el neurotransmisor del bienestar.

Ahí es donde interviene la bicicleta, pues, como veremos, nos permite entrar más triptófano al cerebro que a las personas sedentarias. La razón es que la barrera que protege al cerebro tiene una especie de puestos fronterizos para dejar entrar los aminoácidos, y el triptófano tiene que competir con otros aminoácidos más, con el resultado de que el triptófano entra con dificultad, y probablemente en unas persona más lentamente que en otras (tal vez una parte de las que siempre están de buen o mal humor se deba a ello). Cuando practicamos un deporte de resistencia, como el ciclismo, los músculos llegan a consumir algunos aminoácidos de nuestras proteínas musculares y de la sangre. Por suerte, el triptófano no les gusta apenas como alimento a los músculos, pero en cambio los aminoácidos preferidos por la musculatura son los ‘rivales’ del triptófano para entrar en el cerebro, que de esta manera son eliminados en gran cantidad de la sangre.

El resultado es que después de un largo esfuerzo en bici el triptófano, sin tanto competidor, entra con más facilidad en tu cerebro y fabricará más serotonina, el antidepresivo natural con el que lo obsequias en cada salida larga.

Pero tener cuidado, estos neurotransmisores que se fabrican en la glándula pineal se ven disminuidos en su cantidad y producción ante campos electromagnéticos artificiales, radiofrecuencias, una mala ionizacion del aire o alteraciones telúricas.