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Urgozo Iturriko Txirrindulari Elkartea

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Charla 5 Grandes Ex-ciclistas

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Durante los años cincuenta y sesenta fue la época del ciclismo épico, el de aventura. Barro en las bicicletas y sufrimiento en las caras. Un tiempo en el que las estrategias de equipo, las vigilancias entre los gallos del pelotón y el ahorrar fuerzas no estaba permitido. Antaño solo unos pocos privilegiados eran capaces de sobrevivir a la dureza de las interminables etapas por carreteras mal asfaltadas o, simplemente, sin asfaltar. La belleza del esfuerzo. Imágenes en blanco y negro guardadas en un pequeño cajón de la habitación de los protagonistas. Muchos de ellos olvidados y otros que consiguieron entrar en los anales de la historia, entre ellos, cinco mitos del ciclismo vizcaino: Julian Agirrezabal, Óscar Elgezabal, Felipe Alberdi, Fausto Iza y Anton Barrutia, que fueron homenajeados ayer por la Urgozo Txirrindulari Elkartea.

Fue un acto muy emotivo, en el que los exciclistas recordaron su carrera y las batallas vividas sobre las dos ruedas. Además, también hubo tiempo para el buen humor, muchas bromas y algún que otro pique entre los protagonistas que hizo que a los asistentes se les iluminara la sonrisa. Cinco grandes de su época, todos mayores de 80 años y con un físico muy diferente al que vestían antaño, pero que con una gran lucidez, fueron capaces de trasladar a sus oyentes a aquella época mágica del ciclismo vizcaino. Aun así, lo importante de ayer era homenajear a los exciclistas. Urgozo les obsequió con un cuadro conmemorativo y les dedicó un bertso a cada uno de ellos, todos comenzados por un admirador de los ciclistas, pero terminados por todos los asistentes. Una jornada que tuvo la guinda perfecta con una comida celebrada en la que los aficionados pudieron seguir intercambiando vivencias con sus ídolos.

Entre todas estas anécdotas, las grandes victorias fueron las primeras en ser mencionadas. Los recuerdos más bellos. “El triunfo que más ilusión me hizo fue el conseguido en el ciclocross de Oñati. Acudieron a él una gran cantidad de campeones del mundo y yo les gané a todos”, recordó Agirrezabal, que a pesar de tener 88 años se acuerda de cada una de sus pedaladas y de todos sus triunfos. Una viva hemeroteca del ciclismo de la época. También tiene su pequeño tesoro Felipe Alberdi. El zornotzarra logró vencer en una etapa de La Vuelta y vistió el maillot de líder durante un día. “Gané en Gijón. Fue una etapa de 235 kilómetros y estuve solo durante 195, con un tiempo malísimo”, contó el exciclista de Amorebieta, aunque la jornada siguiente “me quitó el liderato Antón Barrutia”. Una acusación entre dos amigos, que no se guardan ningún rencor por las batallas que tuvieron, todo lo contrario.

Un palmarés mucho más amplió tiene Barrutia. El de Iurreta logró amasar un buen número de triunfos en La Vuelta. Siempre al ataque desde el primer momento, agresivo hasta el final. “Solía atacar al inicio de la etapa y mi hermano Cosme me decía que era tonto por hacer eso y arriesgarme tanto. Tan tonto no sería si conseguí siete etapas”, declaró entre risas Antón. Pero el exciclista de Durangaldea no solo venció con la bicicleta de carretera, el ciclocross también se le daba bastante bien y hasta el momento tiene la mejor marca de un corredor vasco en un Campeonato del Mundo, un cuarto lugar. Aun así, este registro podría haber sido mejor si en una de sus primeras participaciones todos los factores no se hubieran aliado en su contra: “Mi pasaporte llegó más tarde y tuve que salir un día después que el resto de mis compañeros. Viaje desde Irun hasta Alemania sin saber ni inglés, ni francés y sabiendo muy poco castellano. Además, cuando llegué a mi destino no había nadie esperándome en la estación y tardé tres horas en encontrar a mis compañeros. Se me saltaron las lágrimas. Por todo eso, corrí la prueba sin prepararme y estoy seguro que si hubiera tenido más tiempo, habría ganado”. Iza también realizó grandes proezas, pero alguna que otra vez supo soltar el pie del acelerador para ceder la victoria a algún compañero o tras recibir una oferta de su interés. “No diré su nombre, pero una vez una persona me ofreció el importe del primer premio y 500 pesetas más. Eso sí, le tuve que dejar que se fuera cien metros para disimular”, reconoció Fausto.

Pero no todo fue sencillo para estos ciclistas. Tal como explicó Elgezabal, en esa época “deporte sí, pero para jugar”, y muchos de ellos tuvieron que dedicarse a otros menesteres antes de conseguir la aprobación de sus familias. “Tenía una vocación tremenda por la bicicleta, iba a todas partes con ella, pero no me dejaban dedicarme a eso”, recordó el muxikarra, que además de ser bueno en las carreras, también rememoró aquel tiempo en que las apuestas eran el pan de cada día y explicó cómo él trató de vencer a una moto en más de una ocasión.

Las etapas de aquella época eran maratonianas y una buena alimentación resultaba fundamental, aunque alguna vez, los ciclistas vascos se pasaron de la raya. “No sabíamos nada de alimentación. Comíamos mucho y teníamos fuerzas, pero luego devolvíamos”, contó Agirrezabal. Aun así, para Elgezabal, la mala alimentación era una cosa propia de Euskadi: “Mesa de los vascos, vino en la comida, y en la de los catalanes, agua”.

Con todo, durante la charla de ayer, estos exciclistas demostraron que no solo conocen a los corredores de su época, también están al tanto de la actualidad, como el reciente récord de la hora batido por Jens Voigt: “Una cosa tremenda haberlo hecho con 43 años”. Aun así, ellos miran con añoranza los tiempos pasados y figuras como Coppi, Merckx o Indurain son sus grandes referentes. Para todos, menos para Antón: “Ni Indurain, ni Merckx, ni nadie, el más grande de todos los tiempos es Anquetil”.